• Ramón Salaberria

Bibliotecas de calle sin calles





Hace algo más de sesenta años nacía lo que hoy es el Movimiento ATD/Cuarto Mundo que trabaja en gran parte del planeta con personas en situación de extrema pobreza. Una de sus particularidades es que desde sus inicios utiliza la herramienta Biblioteca de calle. Experimentado en trabajar en situaciones difíciles este último año ATD/Cuarto Mundo se ha visto confrontado a otro reto: ¿cómo trabajar Bibliotecas de calle cuando, por la pandemia, no hay calle?



Federico García Lorca en el discurso de inauguración de la biblioteca pública de su pueblo, Fuente Vaqueros, escribía (septiembre 1931):

“Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro”.

Unos años antes, 1917, primera guerra mundial, nacía Joseph Wrésinski en un campo de prisioneros situado en Angers (Francia), de padre polaco y madre española que pronto quedó sola para criar cuatro hijos. Este hombre, luego cura, hizo todo lo posible para llevar a lo real la hipótesis de García Lorca (“Yo, si tuviera hambre…”). En 1956 se pone a trabajar en un campamento para los más desheredados en los suburbios de París: “Las familias que allí encontré me recor­daron la miseria de mi madre. Los niños que me rodearon desde el primer momento eran mis hermanos. Era mi hermana. Era yo mismo 40 años antes en la rue Saint-Jacques de Angers. Desde entonces las fami­lias de aquel campo me inspiraron todo lo que em­prendí para su liberación. Son ellas las que me han impresionado, animado y empujado a crear, con su ayuda, el Movimiento. Sin duda que habría podi­do realizar acciones, como un acto de caridad o de reparto de bienes, ya que esas fueron las cosas que yo sufrí mucho en toda mi infancia. Lo que más sentía en mí mismo y creía absolutamente necesario era dar a los hombres las posibilidades de su libera­ción por el saber y el conocimiento. Y hablando de sa­ber, hablaba de bibliotecas, de jardines infantiles y de muchas otras cosas así".


En Noisy-le-Grand, suburbio de París, nace ATD/Cuarto Mundo a fines de los años cincuenta.


Con estas familias fundó la primera asociación lla­mada "Grupo de Acción y Cultura Europea", que ha llegado a ser el Movimiento Internacional ATD/Cuarto Mundo, presente hoy, 2021, en cuatro continentes, 30 países y correspondientes (contacto y colaboraciones con asociaciones y organizaciones a través del Foro por un Mundo sin Miseria) en otros cien más.

Al mismo tiempo que crecía, el Movimiento se esforzaba en ser fiel a su vocación ori­ginal:

  • llegar a las familias más pobres para que puedan liberarse de la miseria por medio de una acción cultu­ral, del saber compartido y el acceso a la vida asocia­tiva;

  • favorecer el compromiso, la formación y la unión de todas las personas, pobres y no pobres, que creen que la miseria no es una fatalidad, y que quieren ac­tuar en los barrios pobres y en la sociedad para que acabe la exclusión de los más marginados.

Este es el marco en el cual el Movimiento Cuarto Mundo realiza sus acciones alrededor del libro y la lectura.


En los años 60, el Movimiento empezó creando una biblioteca y luego un jardín de infancia en Noisy-le-Grand, extrarradio de París. Poco a poco, sus equipos fueron a otros barrios pobres en los que per­cibieron también este afán de saber de niños del Cuarto Mundo. Una frase de uno del norte de Francia puede resumirlo: ''Tengo hambre en mi cabeza. Cuan­do no sabes nada, nadie te escucha".

En los acontecimientos de Mayo del 68 en Francia el padre Joseph Wrésinski fue a las universidades ocu­padas a reunirse con los estudiantes allí encerrados y les dijo: “Ustedes que quieren cambiar el mundo, vengan entonces a los barrios más marginados para com­partir todo lo que han aprendido y que les hace pri­vilegiados. Y aprenderán de las familias del Cuarto Mundo lo que tiene que ser la justicia y la igualdad". Pocos estudiantes lo siguieron, pero esta invitación no quedó sin respuesta. Lentamente hombres y mujeres de todas edades y cualquier condición empezaron a ir a los barrios de mala fama y más despreciados de sus ciudades con una cobija y una cesta llena de libros para niños y crearon las Bibliotecas de Calle.

En estos 50 años, las bibliotecas de calle, las más simples entre todas las bibliotecas, las más arriesgadas, han sido seña de identidad de ATD/Cuarto Mundo, una herramienta. Desde hace 30 años ATD/Cuarto Mundo desarrolla bibliotecas de calle y de campo en Latinoamérica (Bolivia, Brasil, Guatemala, Haití, Honduras, México –desde 2007– y Perú).



Desde el punto de vista más estrictamente bibliotecario esta decisión y persistencia en apostar por las bibliotecas de calle influyó mucho en la evolución del concepto de biblioteca infantil y biblioteca fuera de los muros. Geneviève Patte, la bibliotecaria infantil internacionalmente reconocida, colaboró de cerca con Wrésinski con planteamientos muy próximos. Se aprendieron y alimentaron mutuamente. “Enseguida, con la cuestión de la selección de los libros, el Movimiento ATD y La Joie par les livres [ en su origen, una asociación para crear una biblioteca infantil moderna en un barrio popular] coincidieron. ¡Qué reconfortante para nosotras constatar la extremada exigencia y profesionalismo del Movimiento en este asunto! Si bien, en los años que siguieron a la apertura de nuestra biblioteca, nuestros colegas bibliotecarios estaban en general dispuestos a aceptar nuestras opciones –incluso copiarlas– muchos nos acusaban de elitismo. El no querer proponer a los niños más que obras de calidad, preferirlas a cualquiera regada por ahí puesto que atendíamos a un público popular, ¿no era simplemente por darnos el gusto, nosotras, bibliotecarias ilustradas? Con el padre Joseph, y los que trabajaban con él, tuvimos finalmente interlocutores que nos impulsaban en la vía que habíamos elegido”.

Por medio de la Federación Internacional de Bibliotecas (IFLA), de cuya sección de bibliotecas infantiles Geneviève Patte estuvo muy cercana, esa concepción de biblioteca de calle influyó mucho a partir de los años 80 en muchos países del mundo, de Filipinas al Congo, del Líbano a Canadá.


Pilar Boche contando cuentos desde Escuintla (Guatemala) § ©ATD/CUARTO MUNDO

Una organización como ATD/Cuarto Mundo curtida durante décadas en los lugares de mayor pobreza y miseria económica tiene más posibilidades de sobreponerse a una pandemia vírica y sus consecuencias psicosociales, económicas, laborales… No les es un terreno tan desconocido.

En los primeros meses de la actual pandemia, el momento de mayor confinamiento en gran número de países y de cierre de escuelas, la realidad de las familias en pobreza se tornó más difícil: escuela en línea, en televisión o radio, encerrados en hogares pequeños, pocas posibilidades de disfrute, ninguna posibilidad de acudir a las bibliotecas de calle.

Me gusta escuchar los cuentos por teléfono porque no tengo muchos libros en casa para leer. Extraño la biblioteca de calle: estar con los animadores, que me puedan leer y hablar con ellos, o estar ahí en el local para reír con mis amigos de la biblioteca de calle.

Snaider. 8 años. Lima (Perú).

Los animadores de ATD/Cuarto Mundo se las ingeniaron para hacer saber a los niños que no los habían olvidado, que no estaban solos: han contado cuentos por teléfono a grupos enteros de hermanos; han grabado videocuentos para hacérselos llegar a través de whatsapp; tomando precauciones han creado bolsas lúdicas y paquetes de minilibros y de actividades creativas para dejarlos en las casas; han prestado libros a domicilio a través de puntos de recogida en los barrios…

El cuento en quechua ha gustado mucho a mis hijos y a mi esposo. Es muy impresionante lo que vivimos todos ahí juntos, escuchando en familia un cuento. Ese día mis hijos aprendieron que su papá también habla y sabe contar cuentos en quechua. Y ahora mis hijos quieren conocer el lugar donde creció su papá, y a partir de ese día él nos cuenta cuentos en quechua de vez en cuando y son muy bonitos.

Sarita Guevara. Lima (Perú).



En la actual situación de incertidumbre generalizada lo importante es continuar estando presentes, continuar construyendo Movimiento para la lucha contra la pobreza. Desde cualquier punto de vista, no es fácil. Sulma Flores, animadora de biblioteca de calle en Guatemala, así lo dice: “Sus brazos se abrieron con tanta rapidez que una debía reaccionar y dar un salto hacia atrás. Eso fue realmente frustrante y triste, duele no poder abrazarlos, lo vivimos muy mal junto a Vivi, pero cuando explicamos a los niños por qué no podemos abrazarnos, ellos entendían muy bien”.




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