• Jardín Lac

Una ciudad, muchos mundos

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Calavera gigante en la colonia de Santa Cecilia, Tláhuac, en Día de Muertos 2019.


Jardín Lac es, ni más ni menos, un laboratorio para construir con otros un espacio para todos. Y ese espacio sólo puede hacerse a partir de la escucha y la conversación. Es por eso que hoy les ofrecemos una conversación con dos amigos en torno a una pregunta: ¿Cómo has vivido la pandemia: como una calamidad o como un regalo?


De la Zona Metropolitana del Valle de México, una de las megalópolis más grandes y complejas del planeta, provienen los testimonios de Yasmín y Manuel. Yasmín Alfaro habita en Tláhuac, una de las 16 demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, lugar de fuerte tradición agrícola hasta hace no mucho y actualmente, con sus 400.000 habitantes, zona de grandes contrastes entre esa tradición rural y su posición periférica dentro de una de las mayores aglomeraciones urbanas en el mundo. Desde allí Yasmín nos habla a cada uno de nosotros:

“No quiero echarle la culpa a nadie ni mucho menos, pero nosotros seguimos siendo los excluidos, y no me quiero imaginar a quienes han sido mayormente no vistos y no son vistos en estos tiempos. No hay silencio, aquí no lo hay. Aquí nadie descansa, aquí no hay no salgas, aquí no hay. Me cuesta trabajo entender cómo es que aquí, dentro de mi casa, todos tienen que salir a trabajar para poder sostener la vida”.

Y nos presenta el miedo, sí, ese miedo relacionado con el redescubrimiento de la fragilidad y vulnerabilidad humana:

“Y otra vez murió alguien, y otra vez es cada vez es más cerca, y otra vez se vendió muy bien en la panadería porque tuvieron que hacerlo, comprar pan para repartir en su velorio”.

El otro testimonio proviene de Ecatepec que, con 1.8 millones de habitantes y una densidad de 8 mil habitantes por kilómetro cuadrado, es el municipio más poblado de México y el de mayor número de personas en situación de pobreza y pobreza extrema. Desde Ecatepec nos habla Manuel Amador, profesor en la colonia Hank González, defensor de los derechos humanos en uno de los municipios más peligrosos del país y coordinador del taller Mujeres, Arte y Política.



Ecatepec

Manuel, originario de la Huasteca potosina, comenzó a vivir la situación pandémica en su pueblo huasteco para posteriormente regresar a Ecatepec a dar clases en línea. En el testimonio que nos ha hecho llegar reflexiona sobre qué significa estar acá y estar allá, sobre cómo se construyen los espacios de resguardo. También, sobre cómo el encierro está llevando a revalorar el deseo de contacto.


“Esta experiencia nos tiene que colocar en otro lado. Ahí es donde tenemos que trabajar más. ¿Cuál es el sentido de nuestra propia experiencia, de estar en este mundo? El estar, a partir del aislamiento y de la desvinculación, no me parece que nos lleve a ningún lado, sino más bien otra vez a la propia crisis. ¿Qué es lo que realmente necesitamos como seres humanos? Esta sociedad moderna acaba de irse con el propio virus”.

Las palabras de Yasmín y Manuel llaman a regresar a lo que realmente necesitamos, a pensar en qué está emergiendo y qué podemos fortalecer. Y una consideración no menor: ¿qué se está transformando en el aprender y el enseñar?

¿Y si, finalmente, el confinamiento no es un encierro? Desde Jardín Lac nos planteamos que, quizás, en este aislamiento podemos construir entre todos un espacio público que reconozca el valor de lo diverso y alimentarnos de él: un espacio para animar la conversación entre los diferentes y, también, la conversación de uno con uno mismo.


Escucha y comparte, envíanos tu testimonio (escrito o sonoro) a palabrasparaunjardin@gmail.com


El espacio público es construcción de todos, no viene dado.





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