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  • Aisa Serrano

El tatuaje como un texto desbordado: entrevista con el Dr. Lakra

Los usos de la cultura escrita mutan, se transforman, diluyen o emergen con el paso del tiempo, se desbordan en otros formatos y posibilidades. A veces parecen novedosos, pero en realidad son reiteraciones de la voluntad de fijar imágenes o palabras, de gestos que han acompañado a la humanidad desde la prehistoria. Eso acontece con los tatuajes de palabras o imágenes que hoy podemos ver en los cuerpos de personas de muy diversas edades y grupos sociales.

¿Desde cuándo existe una fascinación por estas marcas permanentes? ¿Por qué se tatúa la gente? ¿Qué lecturas podemos hacer de los cuerpos tatuados? Pensando en estas preguntas, nos hemos dado cita con el Dr. Lakra, un artista contemporáneo mexicano que lo mismo interviene carteles, paredes, que cuerpos. Nos encontramos en SSS tatuajes, el estudio donde él trabaja como tatuador. Este espacio, situado en la Colonia Guerrero es también un espacio que reúne a artistas nacionales e internacionales y ayuda a construir una red que entrelaza saberes, técnicas, estilos, culturas y lenguajes que siguen y seguirán marcando cuerpos para crear nuevos significados e imaginarios.

De fondo se escucha una música psicodélica y el sonido constante de la máquina de tatuajes, mientras Dr. Lakra interviene a Chris con un diseño sobre su muslo. Aunque la conversación comienza ahora, el tatuaje inició desde el mediodía. El Dr. Lakra apenas voltea para saludarnos y prosigue con su labor. La parte visible de su brazo completamente tatuado, al igual que otras partes de su cuerpo. Y por el otro lado está Chris, quien tumbado en la camilla sostiene las punzadas del tatuaje mientras conversamos.


Comenzamos preguntando por qué en la actualidad el tatuaje se ha extendido en prácticamente todos los grupos sociales, a lo que el Dr. Lakra nos comenta que los tatuajes siempre han existido en diversas culturas del mundo, y que desde su perspectiva, dicho fenómeno está actualmente en decrecimiento. Si una persona quisiera estar hoy fuera de la moda, tendría que NO tener tatuajes. Las clínicas de eliminación de tatuajes proliferan, incluso la tecnología se ha sofisticado para hacer este borrado más eficiente, dejando solamente una sutil cicatriz. A lo largo de la conversación veremos qué pasa con este medio de expresión que desborda sus medios y significados intersubjetivos y culturales, ante un escenario de masificación por los últimos treinta años.

Pareciera que hay un vínculo poderoso entre el tatuaje y la memoria, nos tatuamos para recordar algo o alguien, por amor/odio, como souvenir al visitar un país lejano, para recordar o señalar una pérdida. Sin embargo, también la gente se tatúa para integrarse a un grupo social, por parecerse a alguien o simplemente por mera moda anodina. Para Dr. Lakra, la proliferación contemporánea de la cultura visual sobre la escrita tiene mucho que ver con el crecimiento del tatuaje como medio de expresión, pero es preciso señalar que este fenómeno no siempre fue así, mucho menos en México.

Dr. Lakra nos contó que comenzó a tatuarse a sí mismo en los años ochenta y que en aquella época el mundo del tatuaje era completamente distinto al de ahora. La policía te arrestaba por tener tatuajes; en los trabajos no te permitían tenerlos; no había máquinas profesionales para hacerlos, solamente hechizas. En resumen: tatuarse era marginarse socialmente. En aquellos años pioneros no había muchos estilos ni referentes visuales, no existía el Internet, ni libros especializados en el tema, por lo que en estas décadas, a pesar del gran prejuicio social es evidente también una especie de magnetismo hacia el tatuaje, que se reflejó en la formación autodidacta y en una creciente experimentación y creatividad.

El dibujo siempre ha estado presente en la vida del Dr. Lakra, quien se imaginó siendo caricaturista para conjuntar el humor absurdo, la mezcla de estilos y de culturas, utilizando el dibujo y el collage. Por lo que siguiendo la ideología del “Do it yourself” tan clásica del punk de aquella época, se sintió atraído por lo sencillo que era hacer estas sajaduras entintadas y sus posibilidades estéticas al expandir el dibujo sobre el cuerpo humano.


¿Puede ser el tatuaje considerado arte?

Para Dr. Lakra, el tatuaje no es necesariamente arte, depende sobre todo de quien lo haga y la intención misma. Como artista ha llevado el medio del tatuaje[1] a otros objetos como muñecos, personajes de postales, afiches y fotografías antiguas; sin embargo, el tatuaje sobre el cuerpo humano se trata de una cosa distinta para él. Tatuar la piel de otra persona y dejar una marca que se quedará el resto de su vida es especial, “no se hace en soledad, sino en convivencia y eso es divertido,” nos comenta. Por supuesto que como técnica tiene limitaciones pues requiere trazos minuciosos y contenidos (no se pueden hacer literalmente brochazos), haciéndolo más interesante aún. En este sentido, nos preguntamos si un cuerpo intervenido por diversas manos, podría ser una “obra” colaborativa o incluso una “exposición” colectiva. Para hacernos a la idea, imaginemos que solamente uno de sus brazos tatuados del Dr. Lakra puede haber sido intervenido por alrededor de 25 personas diferentes (tatuadoras y no tatuadoras). Pieles como lienzos al estilo Peter Greenaway en su película El libro de cabecera, como una pieza en conjunto a varias manos.

El tatuaje es tan complejo como el ser humano y es una práctica incluso anterior a la misma escritura.

Es un tema que ha sido estudiado desde hace décadas. Cuando él buscó bibliografía para situarse en esa cadena, encontró Modernos primitivos, un texto que reúne diversos artículos sobre los tatuajes en otras culturas. Así fue descubriendo cómo el tatuaje ha tenido y tiene hoy diferentes funciones y significados, dependiendo de las geografías y los grupos en donde se practica. Por ejemplo, en Tailandia el tatuaje es un asunto mágico que lo elige un monje con la intención de protección, curación o de atraer la buena fortuna; en Rusia es una suerte de currículum de la cárcel; en Japón está muy vinculado a los yakuzas y todavía en el presente hay un prejuicio muy fuerte hacia las personas tatuadas; en los tiempos de los nazis se usó para marcar a los prisioneros; lo que nos remite también a la antigua Roma donde se tatuaba a los esclavos para encontrarlos por si llegaban a escapar.

Si el tatuaje es memoria, también es comunicación, por lo que requiere una lectura muchas veces no accesible para cualquier persona, sino para gente que sabe leer esos mensajes y signos encriptados. Por su potencial comunicativo, el tatuaje ha sido también usado a lo largo de la historia como una forma de señalización y castigo, sobre todo cuando se trata de un tatuaje no voluntario.

Otro factor determinante que mermó la expansión de los tatuajes en muchas zonas geográficas del mundo fue la religión, especialmente la católica, pues estigmatizó, castigó y prohibió los cuerpos tatuados, menciona el Dr. Lakra. ¿Qué hubiera sucedido si la religión no hubiera convertido en tabú estas expresiones? Probablemente hubiera proliferado lejos de la clandestinidad en un escenario más cotidiano, como sucedió en Alemania, que registra estudios de tatuajes desde la Primera Guerra Mundial. Es interesante reconocer que los marineros y exploradores que tuvieron contacto con culturas no cristianas hayan tenido un rol determinante en la difusión del tatuaje, al entrar en diálogo con esas prácticas ancestrales para devolverlas a occidente, con nuevos significados lejos de la mirada católica.

Imágenes del Instagram de @doktorlakra


¿Hay indicios de tatuajes en los pueblos originarios de México?

En Oaxaca se encontró una momia tatuada que fue llevada a Francia al Museo Quai Branly[2]. También es importante recordar que los mayas se sajaban figuras de animales y de sus dioses. Dr. Lakra comenta que son escasas las fuentes de estas historias, pues todo ello quedó muy silenciado desde la época de la Colonia.


¿Puede ser el tatuaje considerado una industria como cualquier otra?

Partiendo de que es posible comprar todo para hacer tatuajes en Walmart, Aurrera y Amazon; que son muy populares las páginas web sobre tatuajes mal escritos, diseños “antiestéticos” o “raros”, podría decirse que en gran medida los tatuajes responden a un mercado y tienen un amplio consumo. Sin embargo, no todos los tatuajes tienen un significado profundo, místico o un sentido ritual personal, sino que hay muchos diseños y estilos que se copian simplemente por moda. El trabajo del Dr. Lakra busca diferenciarse de este mercado pues no suele copiar o hacer los tatuajes más populares, sino que construye una imagen específica que surge de su amplio universo iconográfico y a partir de una lectura del cuerpo y de la persona, hace un diseño único y orgánico. Cuando viene a la Ciudad de México suele dedicar la mayor parte de su tiempo a tatuar, pero en Oaxaca, su lugar de residencia actual, realiza otras prácticas creativas y valora mucho su libertad, por lo que se aleja de esta lógica más comercial.

A propósito del rol del tatuador, Dr. Lakra podría ser simplemente un decorador de interiores, pero además tiene algo de mecánico, químico y psicólogo pues se entabla una relación (temporal y en ocasiones profunda) con las personas. Podría tener un rol semejante a la traducción pues está vinculado a la escritura y a la lectura, a la creación de nuevos lenguajes, los cuales al ser plasmados en los cuerpos humanos pueden transmitir infinidad de sugerencias y significados. No es lo mismo tatuarse una parte del cuerpo que otra, el mensaje escrito, la estética, el uso de imágenes y textos, el lente cultural desde el cual sea leído, etc.


Y en el tatuaje, como en cualquier otro tipo de escritura, surge un tema relevante que es el borrado. Antes de las clínicas de eliminación de tatuajes, la técnica más común para borrar un tatuaje era hacer otro más grande, modificarlo o parcharlo. Desde esta lógica podemos ver figuras de hombres que se convierten en mujeres, nombres que se transforman en otros mensajes, formas con deformidades intencionales y en muchas ocasiones, sentido del humor en este borrado. Esta necesidad es bastante común ante el remordimiento, la modificación del cuerpo humano o del tatuaje por el paso del tiempo o como remedio al corazón despechado de aquel que quiere borrar alguna referencia de sus seres (ex)amados. Por ello, recuerda el Dr. Lakra, que en el mundo de los tatuajes es común decir que es de mal augurio marcarse el nombre de la persona que amas, aunque sigue (y seguirá) siendo un móvil muy frecuente.

Por otro lado, también reflexionamos de otros usos del tatuaje, como por ejemplo el uso estético, cosmético y médico. Dr. Lakra nos contó que una vez tatuó a una persona dentro de la nariz porque tuvo un accidente en una motocicleta, por lo que le reconstruyeron la nariz con un pedazo de oreja y el tatuaje ayudó a asemejar a la realidad dicho órgano tras la cirugía. Pensemos también en el tatuaje de las aureolas por reconstrucción mamaria que se realizan muchas personas que atraviesan por el cáncer. En este caso el tatuaje funge como un medio restaurador de formas y también de significados para la persona y el lector del cuerpo.

Pensamos que tal vez a nuestros lectores les interese saber algunas fuentes de inspiración del Dr. Lakra. Por eso le pedimos una lista que les compartimos: el primero de ellos es el japonés Bonten Tarō, un tatuador y artista multifacético nacido en Tokyo en 1929 que no solo usaba el tatuaje como medio de expresión, sino también el manga, la pintura, el cine y la moda. La editorial francesa Le Lézard Noir publicará próximamente el libro Sex and fury para recopilar historias, portadas y fotografías de algunos de los tatuajes realizados por este artista.

Otra fue Ed Hardy, nacido en California en 1945, Ed se ha convertido en un referente visual en el mundo del diseño gráfico y del tatuaje, pues fue uno de los primeros tatuadores con formación artística (que estudió en el San Francisco Art Institute) y una de las primeras personas en apreciar los dibujos del Dr. Lakra. Se conocieron en una convención de tatuajes, intercambiaron pinturas y dibujos por máquinas de tatuajes y entablaron una relación de amistad a lo largo de los años.

A pesar de un ambiente de grandes rivalidades entre tatuadores y de una popularidad creciente (o decreciente dependiendo del punto de vista) de la industria, el tatuaje como lenguaje abre un gran tema de conversación y diversidad de historias con todo tipo de protagonistas movidos por los más disímbolos deseos.

Terminamos esta conversación pasadas las 19:00 h. al mismo tiempo que el tatuaje de Chris. Al salir a la calle, tres chicos nos saludan. Los tres están tatuados, lo mismo que la enfermera que hace semanas nos atendió en un hospital y aquel otro que vimos en el autobús.

Como acontece con las buenas lecturas, conversar con el Dr. Lakra nos abre nuevos interrogantes y despierta la curiosidad. Nos invita a leer y a seguir conversando. Agradecemos al Dr. Lakra, esta conversación e invitamos a los paseantes de este jardín a continuarla.


 

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