• Jardín Lac

Una biblioteca de trazos, colores y formas

Jardín Lac

Dalia Gal Sverdlin es artista multidisciplinar. Nació en México y actualmente vive en Tel Aviv. Su trabajo es un diálogo entre distintos medios: fotografía fija, video, y pintura. Después de años de haber trabajado en su estudio, Dalia decidió que quería volver a la escuela y se inscribió en la universidad. Una vez allí, la Biblioteca Central Souraski de la Universidad de Tel Aviv fue su nuevo espacio de acción y observación, y se sumergió en un mundo fascinante donde imaginó un proyecto que se convirtió en una exposición: The Central Library.


Dalia recorría los pasillos de aquella biblioteca una y otra vez, fotografiaba las estanterías, observaba lomos de revistas y libros cuyos títulos estaban escritos a mano o impresos en calcomanías que subían y bajaban trazando olas. Se sentía intrigada por el método de catalogación, pues la clasificación que se hace en las bibliotecas es un lenguaje, y Dalia trataba de descifrarlo. Buscaba “lo que no sabía que iba a encontrar” porque quería explorar qué pasaba cuando era tomada por sorpresa.



En un correo a Jardín Lac, Dalia nos escribe:

“Me dan tristeza las bibliotecas y al mismo tiempo las admiro y me siento feliz. Pienso: ¿qué libros sobrevivirán, cuáles quedarán como una reliquia y cuáles serán bibliotecas vivas, reinventándose y respondiendo a las necesidades de cada sociedad y generación? Me fascinan esos espacios, el efecto de tantos libros juntos. Mas allá de un universo lleno de detalles, para mí los libros en el contexto de una biblioteca cuentan historias sin ser abiertos, curados por ideas, épocas, localización, disciplinas, autores e idiomas. Las bibliotecas me transportan en el tiempo tácitamente. Visitar una biblioteca académica me abrió las puertas a todo esto.”

También en la biblioteca, Dalia se interesó por los libros a los que no se podía acceder, o que no se podían sacar de la biblioteca. Libros que se convertían en objetos de su anhelo. ¿Qué es una biblioteca?, se preguntaba. ¿A quién está destinada?, ¿cómo están organizadas las bases de datos?, ¿quién puede acceder a ellas?









Exploró documentos de las colonias inglesas, libros en latín, libros en persa, libros de arte renacentista, literatura hebrea y publicaciones periódicas de los movimientos kibutz del asentamiento en Palestina antes del establecimiento del Estado. Libros anteriores al Holocausto de finales del siglo XIX, libros sobre judaísmo, cristianismo, islam, budismo, lingüística, geografía… Aunque su lengua materna es el español, y además habla hebreo, inglés y francés, Dalia se sentía abrumada por la multiplicidad y variedad de libros en los distintos idiomas. Por un lado, le entusiasmó la sensación de que todos estos libros estuvieran a su alcance y por otro, la comprensión de que también eran inaccesibles: no tenía tanto tiempo para leerlos, no entendía la mayoría de ellos ni tenía la habilidad de descodificar los dibujos que formaban sus letras. Entonces, dedicó mucho tiempo a admirarlos por fuera, a examinar sus formas, sin abrirlos. Había algunos libros cubiertos de mucho polvo, que no se habían tocado en años. Después de todo, la mayoría de la gente iba a la biblioteca para tomar un rincón y estudiar: ¿tal vez ese conjunto de páginas encuadernadas fuera en realidad una especie de escenario?

Dalia empezó a tomar fotos y videos de las estanterías y los libros. Reunió alrededor de mil imágenes y luego construyó un archivo de esas fotos por carpetas. Le resultaba muy interesante la estética repetitiva de la cuadrícula en las estanterías horizontales, y sobre ella la disposición vertical de los libros colocados uno al lado del otro, rectos, ordenados, catalogados. A partir de esas fotografías, comenzó a hacer dibujos en cuadernos de bocetos y creó una nueva biblioteca de trazos, patrones y colores.

En esos cuadernos —que en realidad son libros en blanco, sin contenido ni palabras—, Dalia dibuja el espacio físico y simbólico en el que pasó tantos meses, y nos presenta sus pasillos, estantes, libros, páginas. Nos lleva de paseo por esos paisajes que ya habían sido recorridos e imaginados por ella: una biblioteca de libros abiertos que cuelgan desde el techo. La imagen del libro como objeto, plasmada por Dalia en un dibujo, permite nuevas lecturas, nuevas visitas a la biblioteca desde la interpretación visual. Al ver sus dibujos, sin estar en la biblioteca Central Souraski de la Universidad de Tel Aviv, de pronto estamos frente a ella.











The Central Library, la exposición de Dalia Gal Sverdlin curada por Merav Shinn Ben-Alon, se inauguró en marzo de 2020 en The Tel Aviv Artist’s House.

· Fotografía: Orly Weil.








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