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Mi pequeña compañía: jugar y maternar



Hace algunos años, Claudia Arista Martín abrió una cuenta de Instagram con la intención de registrar los momentos especiales de sus hijas, Julia y Ana. Los cumpleaños, las salidas al campo, los libros y las fiestas.

Todo parecía discurrir sin contratiempos cuando llegó la pandemia. La vida se detuvo: las escuelas, las plazas, los parques y los cines cerraron al público. Era marzo de 2020 y la ciudad de Querétaro ardía con los calores de la primavera.

Cuando los noticieros y el Covid alegaban que no se podía hacer nada, Claudia se dedicó a buscar soluciones y alternativas. Lo primero fue salir a la calle para reconocer el entorno: conocer a los vecinos, dar una vuelta en los triciclos y sentir el ambiente.

Un día, cansada de las actividades online, Claudia les propuso un juego a sus hijas. La idea era (re)conocer a los animales, así que les pidió juntar sus peluches y sus juguetes y se pusieron manos a la obra. Comenzaron separando a los animales de la tierra, a los del agua y a los del aire; al terminar siguieron con el hábitat de cada especie.

Con cajas de Amazon, materiales reciclados y hojas del jardín, Claudia y su familia podían construir mundos y escapar a la angustia del encierro. Así nació el proyecto de Mi Pequeña Compañía, un blog y una cuenta de Instagram en donde se invita a fabricar binoculares de rollo de papel, pequeños monstruos de galleta, castillos de cartón o nopaleras con espinas de palillo.

En las actividades que propone Claudia convergen los elementos estéticos y los desafíos didácticos. La cocina, la naturaleza, la música, la lectura y las artes plásticas forman el corazón de este proyecto que busca maternar a partir del juego y la creatividad.



La Expo Ideal


En esta búsqueda Claudia se cruzó con los libros del ilustrador francés Hervé Tullet. Sus libros (Un libro, Jugamos, Toca Aquí, Colores) estaban en sintonía con las actividades de Mi Pequeña Compañía.

Libros interactivos (no en el sentido digital) que utilizaban elementos simples y colores primarios y que invitaban a redescubrir y a cuestionar la realidad. Leyendo sobre los proyectos de Tullet, Claudia encontró las propuestas de la Expo Ideal, en donde se invitaba a que niñxs y adultos colaboraran para montar una exhibición colectiva.

Enseguida, Claudia imaginó una exposición en las paredes de su casa. Las amigas de sus hijas y los niñxs que la seguían en Instagram podrían enviarle sus obras para hacer un trabajo en equipo. Más adelante el resultado se publicaría en las redes y podrían continuar el ejercicio sugerido por Tullet.

La respuesta de la comunidad fue sorprendente: surgieron artistas por doquier y hubo que buscar un espacio más adecuado para realizar la exposición. En plena pandemia, Claudia contactó a Paulina Macías, directora de la Galería Libertad, y entre las dos imaginaron el montaje de la primera Expo Ideal en la ciudad de Querétaro.

La Expo fue una oportunidad para reunirse y convivir; fue también, la materialización colectiva de las apuestas de Claudia: la prueba de que el arte, el juego y la imaginación son un vehículo para abrir horizontes en tiempos difíciles.



Fotos: Claudia Arista Martín

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