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Texto erróneo, pero de lectura correcta

  • Otto Cázares  
  • 27 mar
  • 4 Min. de lectura

Performance: Burning Matches I' Ching, 64 hexagramas en llamas (fotograma). Otto Cázares, 2023.


El poeta vanguardista Stéphane Mallarmé y San Agustín, el padre de la iglesia cristiana, no comparten ninguna semejanza, salvo una idea. Mallarmé dejó por escrito que El mundo está hecho para desembocar en un hermoso libro. San Agustín, por su parte, reflexionó sobre el Libro de la vida, volumen que se va escribiendo al tiempo que vamos viviendo y en cuyas páginas todo quedaría registrado: acciones y no acciones, decisiones e indecisiones. Al final de nuestra vida, quedará escrito un libro de miles y miles de páginas en espera de que un sólo lector lo lea: nosotros mismos, devenidos autor y lector.


Al final leeremos nuestro propio volumen in folio no por vanidad ni necesidad lectora sino por la búsqueda de una alfabetización personal. Se trata de vivir, escribir lo vivido para, después, en la muerte, leer lo vivido y lograr –finalmente– comprendernos. Por una ocasión, la lectura se adecuaría al texto. Circunstancia que, en términos generales, es más o menos infrecuente.

 

Deseo referir aquella ocasión en que leí un hexagrama que no correspondía a la pregunta que formulé al I Ching con el sistema de las tres monedas, que arrojé al aire por seis veces.

 

Construí de modo erróneo mi hexagrama, pero lo medité y atendí con todas las fuerzas de mi lectura. En suma, leí un pasaje por equivocación, pero lo encontré correcto porque dirigí la respuesta hacia mí con toda atención e intención. Ninguna incorrección puede derivarse de ello, sobre todo en un libro tan amplio como el I Ching o Libro de las mutaciones.

El mensaje errado, lo refina el receptor correcto.


No es posible leer mal una respuesta del I Ching o, en todo caso, la única forma de leerlo mal es leerlo sin atención, de ahí que Gilles Deleuze –en un contexto muy distinto– diera una de las consignas que más prefiero sobre la lectura porque recomendaba "leer en intensidad". No en longitud ni en cantidad. Hay que considerar al libro como si se tratara de una máquina, pensó Deleuze en Conversaciones: ¿funciona o no funciona para ti? Medirlo en intensidad significa que algo pasa o algo no pasa con y desde el libro.

¿Cabe en esa intensidad, espacio para pensar la salvación?


Burning Matches I' Ching, 64 hexagramas, Cerillos sobre tela, 150 x 120 cm. Otto Cázares, 2023.

 

Alguna vez me cruzó por la mente la idea de que debería escribir un ensayo acerca de artistas y pensadores que –literalmente y no de modo figurado– hubieran muerto tratando de salvar a otro ser humano.


Acuden a mi recuerdo los casos de Plinio El Viejo, que murió intentado salvar a sus amigos en medio de la erupción del Vesubio, y la filósofa-psicoanalista, Anne Dufourmantelle, que salvó a unos niños de ahogarse, ahogándose ella.

No es lo mismo salvar que ser salvado y desde luego, que salvar-se. 


Una vez, atraído quién sabe porqué fuerza, tomé de un estante El libro de la hospitalidad de Edmond Jabés. Abrí una página al azar y encontré un verso que quedó impreso en mi memoria:

 

Acaricia tu alma. Acaricia tu libro. Ambos están sedientos de ternura.

 

Ese libro salvó mi vida. La sed de ternura se satisfizo y esas páginas me protegieron para siempre y, como ya memoricé el verso, ya ninguna circunstancia me lo arranca. Acaricia tu alma y tu libro, escribió Jabés en un verso que se parece mucho a ese otro, conmovedor, de Hojas de Hierba de Walt Whitman:

 

Camarada, esto no es un libro

quien lo toca, está tocando a un hombre.

 

Estos versos leídos con atención e intención no pueden errar nunca. Como muchas de las frases del I Ching (“Cabalga en dragón oculto”) pueden a hablarle a cualquiera.


La gnosis es ese momento en el que la mente no es diferente de lo percibido. Por eso los gnósticos hablaron de la gnosis como el conocimiento de lo divino, o la unión extática con lo divino a través de la filosofía.

Y la gnosis, para los gnósticos, ofrecía la salvación.


Códice mágico del gnosticismo copto. Siglo VIII.


El crítico norteamericano Harold Bloom sostuvo que la poesía produce un proceso gnóstico. La poesía nos provee con un conocimiento que libera la mente creativa. Una de las tesis fundamentales del trabajo de Bloom, es que cuando leemos a los grandes sabios de nuestra tradición, no hay conocimiento propiamente dicho sino ‘develamiento del yo’. Leyéndolos se nos muestra “un yo oculto hasta entonces desconocido”. Leyéndolos a ellos se nos manifiesta una capacidad inusitada de pensar nuestro propio yo. Tiene lugar un autoconocimiento, una consciencia: “Te das cuenta de que no sólo eres hijo de tus padres”, escribe.


Desde lo hondo de nuestra noche, hay que salvarnos para poseernos. Y leer con voluntad. Me acuerdo de lo que escribió Santa Teresa acerca de que la voluntad es la que mantiene la [urdimbre de la] tela. Leer algo con atención e intención puede ser la salvación. No sin cierta dosis de corrosivo, demasiado humor, como en mi caso con el I Ching: por equivocación del texto, pero de lectura correcta.


Así se mantiene unida la urdimbre del hexagrama, el poema y los días.


Otto Cázares Es artista visual y ensayista. Practica el dibujo, el ensayo, la pintura, la edición, el arte correo, el performance, la radio, el video-arte, la TV, el teatro de marionetas y de sombras, la caricatura y la historia. Es fundador de la Editorial Luxpluslux. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2019, ha sido profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda.

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